Contame acerca de lamer imbéciles un día de lluvia. Y al sol, ¿por lo menos te abrazan? No te asustes, eso que suena es el llanto de Carolina en la habitación de al lado, pero ya es habitual. A esta hora siempre llora. A veces media hora más tarde. Cada vez que recuerda que su cuerpo está respirando, llora. No sé, existir para ella es un sufrimiento. Todos respiramos pero cuando deja de ser algo natural, mecánico, inconsciente se lamenta. Si tanto le molesta la solución está en deslizar un filo sobre sus diminutas muñecas. Pero bueno, volvamos, ¿cómo es eso de que los sábados sólo te acaricia?
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aló